Hoy se disipó la tormenta y se abrió el cielo, el sol de la mañana brilló nuevamente y me regalo un coro de pajaritos, subí a un colectivo imaginario y le pedí que me llevase a un nuevo lugar, donde alguien estuviese esperándome para reír y jugar, entonces el viejo chofer me dijo que el solo sabia conducir, que el destino lo hacia el pasajero. Entonces me senté en el asiento adecuado y cerré los ojos y le pedí a mi conciencia que inconcientemente me despertara en el lugar exacto, a una hora impuntual, en una parada que no existiese para que pueda caminar hacia una que si aunque no fuera la correcta. Entonces ella me despertó y rápidamente el timbre hice sonar y baje, allí me encontré con un pequeño y gris teléfono que ya no funcionaba, entonces cruce en diagonal la gris calle en sentido hacia un bosque. Desde allí pude ver de manera distorsionada a alguien que parecía estar esperando por mí, pero no estaba seguro de eso, pues lo observe con una sonrisa y pude ver que también lo hacía....
Creo en el Amor sobre todas las cosas