
Venia de ver a mi amiga Romina del hospital Nuestra Señora de Lujan, ya que tenia a su beba recién nacida internada en neotologia, al salir del lugar pensé en cambiar un billete en el kiosco , pero viendo que tenia monedas para viajar camine ligeramente hacia la parada del colectivo, cruce rápidamente la calle y ahí venia uno que iba hasta donde vivo. Al subir saque del bolsillo mis monedas y las metí dentro de la maquina de boletos, luego de meter algunas monedas, al poner la de cincuenta, y cinco centavos las maquina no la registraba y me las devolvía, para colmo, no solo el problema era que no tenia mas monedas sino que también el colectivo ya había salido de la zona urbana, y si no pagaba debía bajar obviamente. Entonces le pedí al chofer si podría cambiarme la moneda, me dijo que no pero que le pidiera a algún pasajero que me hiciese el favor. Y así fue.
En el segundo asiento se encontraba una mujer rubia, me acerque a ella y le pedí si por favor podía cambiarme la moneda de cincuenta por dos de veinticinco, esta me dio una de veinticinco, la puse en la maquina pero ahora faltaban cinco centavos, así que volví a pedir, detrás de la mujer se encontraba una joven pareja, el chico gentilmente me dio una moneda de diez centavos, finalmente la puse en la maquina y el boleto impreso salió. Luego de tomarlo me dirigí a la señora y al muchacho para devolverles las monedas, la señora dijo – No por favor-, y el chico – Déjalo, todo bien-. La verdad, agradecido por la actitud de esas personas. La acción de ellas, un pequeño gesto de amabilidad, me recordó en ese momento a algo que leí en un libro de Louise Hay.
“Sea cual sea la forma que el Universo haya elegido para responder a tu necesidad, agradéceselo. Ciertamente habrá momentos en que puedas ayudar a otras personas. Puede que no sea con dinero sino con tu tiempo, tu comprensión o tu compasión. A veces no comprendemos muy bien que estas cosas pueden ser mas valiosas que el dinero.” (LOUISE HAY)
Cuando alguien te de algo, recorda de dar las gracias por ello, sino te gusta o no te sirve quizás a alguien seguramente se lo podrás regalar a otra persona, si lo agradeces seguirás recibiendo lindos regalitos, y si tenes alguna carencia económica, no te sientas mas porque para devolver un regalo podes hacerlo sin tener que usar dinero.
Marcos Rouan
En el segundo asiento se encontraba una mujer rubia, me acerque a ella y le pedí si por favor podía cambiarme la moneda de cincuenta por dos de veinticinco, esta me dio una de veinticinco, la puse en la maquina pero ahora faltaban cinco centavos, así que volví a pedir, detrás de la mujer se encontraba una joven pareja, el chico gentilmente me dio una moneda de diez centavos, finalmente la puse en la maquina y el boleto impreso salió. Luego de tomarlo me dirigí a la señora y al muchacho para devolverles las monedas, la señora dijo – No por favor-, y el chico – Déjalo, todo bien-. La verdad, agradecido por la actitud de esas personas. La acción de ellas, un pequeño gesto de amabilidad, me recordó en ese momento a algo que leí en un libro de Louise Hay.
“Sea cual sea la forma que el Universo haya elegido para responder a tu necesidad, agradéceselo. Ciertamente habrá momentos en que puedas ayudar a otras personas. Puede que no sea con dinero sino con tu tiempo, tu comprensión o tu compasión. A veces no comprendemos muy bien que estas cosas pueden ser mas valiosas que el dinero.” (LOUISE HAY)
Cuando alguien te de algo, recorda de dar las gracias por ello, sino te gusta o no te sirve quizás a alguien seguramente se lo podrás regalar a otra persona, si lo agradeces seguirás recibiendo lindos regalitos, y si tenes alguna carencia económica, no te sientas mas porque para devolver un regalo podes hacerlo sin tener que usar dinero.
Marcos Rouan
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