Un operario trabajaba en una gran fábrica donde, desde hacía un tiempo, se venía corriendo la voz de que iban a despedir a mucha gente. Todos los días, le llegaban comentarios de que estaban confeccionando la lista de las personas a las que iban a rajar, hasta que un día este pobre hombre no aguantó más la incertidumbre, fue hasta el vestuario, colgó su mameluco y mientras se estaba poniendo sus zapatillas ve a su lado a otro operario calzándose también las zapatillas. Como no lo reconoció, le preguntó quién era y el otro le dijo: -Soy tu temor. Si es por mi causa que vas a abandonar este lugar, debo decirte que, vayas donde vayas, iré contigo.- “Tanto aquello de lo que huyes como aquello por lo que suspiras está dentro de ti”.
Creo en el Amor sobre todas las cosas