Un operario trabajaba en una gran fábrica donde, desde hacía un tiempo, se venía corriendo la voz de que iban a despedir a mucha gente. Todos los días, le llegaban comentarios de que estaban confeccionando la lista de las personas a las que iban a rajar, hasta que un día este pobre hombre no aguantó más la incertidumbre, fue hasta el vestuario, colgó su mameluco y mientras se estaba poniendo sus zapatillas ve a su lado a otro operario calzándose también las zapatillas. Como no lo reconoció, le preguntó quién era y el otro le dijo: -Soy tu temor. Si es por mi causa que vas a abandonar este lugar, debo decirte que, vayas donde vayas, iré contigo.- “Tanto aquello de lo que huyes como aquello por lo que suspiras está dentro de ti”.
Todos los grandes maestros del pasado y del presente nos hablan del valor del amor incondicional, es decir, amarnos y aceptarnos a nosotros mismos de forma total, amar, y aceptara los demás exactamente como son. Todos hacemos lo mejor que podemos. No podemos estar separados y distanciados uno de los otros. No podemos dañarnos y dañar a los demás. El amor es la fuerza curativa, y el camino del amor es el perdón. Nada ni nadie puede hacernos daños, solo pueden hacerlo nuestros propios pensamientos. Los demás pueden decirnos lo que quieran pero somos nosotros los que tomamos la decisión de aceptarlo o rechazarlo. Lo que vos des, lo vas a recibir. Pregúntate,¿Qué quiero recibir hoy?, y eso que quieras dalo, y lo recibirás, la vida nos esta dando siempre. Deja de criticarte, lo dice Un Curso De Milagros, repetí: “Soy tal como dios me creo”. Bríndate apoyo, empiece ahora a hacer las cosas que quiere hacer, y hacelas de la mejor manera que puedas. Por favor, no es mi intención crear sentimi...
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