
“Cada día que comenzamos es un nuevo comienzo”
Y si como todos, tengo mis días, por ejemplo, ay algunos que no me dan ganas de quedarme ni un minuto en la cama, que con solo oír que ya amaneció, me levanta a disfrutar del día, ya sea saliendo a pasear por algún lugar improvisado, escribir, leer un libro, visitar a un amigo, o simplemente quedarme en casa viendo que hay para hacer y dejar fluir el transcurso del día.
Otros, todo lo opuesto, solo quiero quedarme en la cama, sin la menor ganas de hacer un esfuerzo por salir afuera y intentar hacer algo por mi día. Sin querer nos damos el permiso de sentirnos mal y sin ganas, y mas aun cuando a veces le aplicamos la idea de, ¿Por qué a mi?, ¿para qué? ¿Vale la pena?. Que tonto al pensar eso.
Y hay días también en los que me despierto de buen humor, de diez, y a mitad de este alguien o algo te cae como balde de agua fría y cambiamos la cara, hablamos de manera diferente y ya nos frenamos en cosas que quizás teníamos para hacer y por tal sentir quedan para el día, mes o año siguiente. Y nada es eso, si nos pasa algo enseguida la culpa es del país, del gobierno, del chico que paso en la bicicleta, de doña Gertrudis que es una vieja yeta. Nada de eso.
Todos los días dependen de nosotros que sean soleados o nublados, calidos o fríos, redorda que sos arquitecto de tu propio día, constrúyelo con los mejores cimientos, de esa manera ningún tipo adversidad podrá desplomarlo.
Otros, todo lo opuesto, solo quiero quedarme en la cama, sin la menor ganas de hacer un esfuerzo por salir afuera y intentar hacer algo por mi día. Sin querer nos damos el permiso de sentirnos mal y sin ganas, y mas aun cuando a veces le aplicamos la idea de, ¿Por qué a mi?, ¿para qué? ¿Vale la pena?. Que tonto al pensar eso.
Y hay días también en los que me despierto de buen humor, de diez, y a mitad de este alguien o algo te cae como balde de agua fría y cambiamos la cara, hablamos de manera diferente y ya nos frenamos en cosas que quizás teníamos para hacer y por tal sentir quedan para el día, mes o año siguiente. Y nada es eso, si nos pasa algo enseguida la culpa es del país, del gobierno, del chico que paso en la bicicleta, de doña Gertrudis que es una vieja yeta. Nada de eso.
Todos los días dependen de nosotros que sean soleados o nublados, calidos o fríos, redorda que sos arquitecto de tu propio día, constrúyelo con los mejores cimientos, de esa manera ningún tipo adversidad podrá desplomarlo.
Marcos Rouan
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